Si has aterrizado en este artículo escribiendo en Google cómo atraer el dinero, es muy probable que tengas la cabeza llena de basura.
Probablemente esperas que te hable de vibraciones, de poner velas aromáticas, de repetir mantras frente al espejo o de ser una «buena persona» para que el universo te recompense. Si buscas eso, te has equivocado de lugar. Cierra la pestaña, vuelve a tu zona de confort y sigue contando céntimos para llegar a fin de mes.
Pero si estás harto de ver cómo tíos con la mitad de tu talento tienen el triple de dinero que tú, entonces quédate. Porque hoy no vamos a hablar de magia. Vamos a hablar de la cruda, sucia y maravillosa realidad económica.
Basándome en las enseñanzas prohibidas de Dan Kennedy —el tipo al que los millonarios acuden cuando quieren dejar de perder el tiempo—, voy a desmontar, una a una, las mentiras que te mantienen pobre.
Aprender cómo atraer el dinero no requiere que cambies tu alma. Requiere que cambies tu cableado cerebral. Y te advierto: lo que vas a leer te va a doler.
La gran mentira del trabajo duro (O por qué las mulas no son millonarias)
Empecemos por el mito más destructivo de todos. Ese que te repitieron tus padres, tus profesores y la sociedad española entera: «Hijo, si quieres tener dinero, tienes que trabajar muy duro».
Es una mentira podrida.
Si el trabajo duro fuera el secreto para descifrar cómo atraer el dinero, los mozos de cuadra que limpian estiércol en los hipódromos serían los dueños del IBEX 35. Piénsalo un momento. Kennedy lo describe a la perfección: esos chicos llegan a las 5 de la mañana. Cargan carretillas llenas de porquería. Se congelan en invierno, se asan en verano. Sus cuerpos están destrozados por el esfuerzo físico. Nadie trabaja más horas ni con más intensidad que ellos.
Y sin embargo, están quebrados. Viven al día.
Mientras tanto, el dueño del caballo llega a las 11 de la mañana en su coche de lujo, mira la carrera durante dos minutos, recoge un cheque y se va a comer una mariscada.
¿Es justo? No. ¿Es la realidad? Absolutamente.
El mercado no tiene un «contador de sudor». Al mercado le importa una mierda cuánto te esfuerzas. Al mercado solo le importa el valor que aportas y el sistema que usas para capturar ese valor.
Si sigues creyendo que tu cuenta bancaria crecerá en proporción a tu sufrimiento o a tus horas extra, vas a morir pobre. Entender cómo atraer el dinero implica dejar de comportarse como una mula de carga y empezar a pensar como un arquitecto de negocios. El dinero fluye hacia quien tiene la estrategia y cierra la venta, no hacia quien cava la zanja.
Al dinero le importa una mierda tu conciencia
Aquí es donde la mayoría de la gente «espiritual» se baja del barco. Tienen esta idea romántica de que el dinero es una energía que premia la moralidad. Creen que si son honestos, nobles y buenos ciudadanos, la riqueza llegará sola.
¡Despierta!
El dinero es papel. Es celulosa y tinta. O en el mundo moderno, son dígitos en una pantalla. No tiene alma. No tiene conciencia. No tiene brújula moral.
El dinero no sabe si eres un sacerdote salvando almas o un productor de pornografía explotando vicios. De hecho, si miramos las estadísticas, es muy probable que el dinero fluya más rápido hacia el segundo que hacia el primero. ¿Por qué? Porque el dinero es promiscuo.
El dinero no va con quien «se lo merece». El dinero va con quien lo seduce. Va hacia donde hay un intercambio de valor, hacia donde hay ventas, hacia donde hay movimiento.
Si tienes un bloqueo mental que te dice que «el dinero corrompe» o que «es mejor ser pobre pero honrado», te estás saboteando. Puedes ser rico y honrado. Puedes ser rico y un bastardo. Puedes ser pobre y un santo, o pobre y un criminal. Tu saldo bancario no define tu moralidad, y tu moralidad no atrae depósitos bancarios.
Para saber cómo atraer el dinero, tienes que quitarle toda esa carga emocional. Es una herramienta. Es un recurso. Deja de tratarlo como si fuera un premio al buen comportamiento y empieza a tratarlo como lo que es: el resultado de una venta bien hecha.
El Océano de «Dinero Tonto»: Deja de ser la niñera de tus clientes
Este es mi punto favorito y el que más define mi filosofía.
Veo a emprendedores y comerciales todos los días cometiendo el mismo pecado capital: La Arrogancia de la Pobreza.
¿Sabes qué es eso? Es cuando tú, con tu mentalidad de escasez, decides por tu cliente que «no puede pagar» tu producto.
Miras sus zapatos viejos, o su coche modesto, o escuchas su historia triste, y piensas: «Pobrecito, no le voy a ofrecer mi servicio premium de 2.000€ porque no tiene dinero».
¡Qué arrogancia la tuya! ¿Quién eres tú para auditar su bolsillo?
Dan Kennedy lo explica de forma magistral: Hay montañas de lo que él llama «Dinero Tonto» (Dumb Money) flotando por ahí. Vivimos en una sociedad irracional, impulsiva y consumista.
- Hay gente comprando ruedas de la fortuna de 300.000€ para instalarlas en su jardín trasero (caso real).
- Hay gente pagando 75.000€ por un estanque para peces Koi, y luego pagan otros miles por los peces.
- Hay gente que vive en pisos de alquiler baratos pero tienen aparcado un coche deportivo en la puerta y el último iPhone de 1.500€ en el bolsillo.
- Venden teléfonos Nokia de oro y platino por 20.000€ solo porque hay gente que necesita sentirse exclusiva.
La gente tiene dinero. Y lo que es más importante: la gente va a gastar ese dinero.
Entiende esto si quieres saber cómo atraer el dinero: La economía no es estática. El dinero quema en los bolsillos. Si tú, por tu «buen corazón», decides no cobrarle a tu cliente ese precio alto, ¿crees que va a ahorrar ese dinero para la universidad de sus nietos?
¡No seas iluso!
Se lo va a gastar en copas. Se lo va a gastar en tabaco. Se lo va a gastar en una televisión más grande para ver Telecinco. Alguien se va a llevar ese dinero. La pregunta es: ¿Vas a ser tú ofreciéndole algo de valor que mejore su vida, o vas a dejar que otro se lo lleve vendiéndole humo?
Deja de ser la niñera financiera de tus clientes. Cobra lo que vales. El dinero está ahí fuera, esperando a ser recolectado.
La trampa de la Filosofía sin «Colmillos»
Todos en el mundo del desarrollo personal adoran el libro Piense y Hágase Rico de Napoleon Hill. Es la biblia de la mentalidad de riqueza.
Pero hay un secreto sucio que casi nadie te cuenta: Napoleon Hill pasó gran parte de su vida arruinado. Sí, el autor del libro sobre riqueza más famoso del mundo tuvo que vender su máquina de escribir por 50 dólares en una casa de empeños para poder comer.
¿Cómo es posible?
Porque Hill tenía la filosofía, pero le faltaba el vehículo. No fue hasta que se asoció con W. Clement Stone, un magnate de los seguros despiadado y práctico, que Hill empezó a ver dinero de verdad.
La lección aquí es brutal: No puedes ir al banco y hacer un depósito de «filosofía». El banco no acepta «intenciones positivas».
Saber cómo atraer el dinero requiere mentalidad, sí, pero requiere sobre todo un vehículo de aplicación práctica. Necesitas un negocio. Necesitas un sistema de ventas. Necesitas marketing de respuesta directa.
Mucha gente se queda en la fase de «visualizar cheques en el techo». Eso es masturbación mental. Si no tienes un mecanismo agresivo para salir al mercado y coger lo que es tuyo, serás el filósofo más pobre del cementerio.
El mito del «Juego de Suma Cero»
Otra barrera mental que te impide descubrir cómo atraer el dinero es la creencia subconsciente de que, para que tú ganes, otro tiene que perder.
Crees que hay una cantidad limitada de dinero en el mundo, como si fuera un pastel, y si tú coges un trozo grande, alguien se queda sin comer.
Eso es mentalidad de escasez pura y dura.
El dinero se imprime todos los días. El dinero circula. Cuando tú cobras caro por un servicio, tú te enriqueces, pero si tu servicio es bueno, tu cliente también gana valor, tiempo o estatus. Y tú, con ese dinero, compras otras cosas, contratas empleados, inviertes.
La economía se expande cuando el dinero se mueve. Quedarte quieto, cobrar barato y ser «humilde» no ayuda a nadie. De hecho, daña la economía. Tu pobreza no ayuda a los pobres. Lo mejor que puedes hacer por los pobres es no ser uno de ellos y hacer circular el dinero a máxima velocidad.
¿De qué coño estás hablando?
Para terminar, te voy a dar el truco definitivo para saber si alguien sabe cómo atraer el dinero o si solo está fingiendo.
Escucha sus conversaciones.
Ve a una convención de dentistas pobres y les oirás hablar de empastes, de tornos y de anestesia. Se pelean por ver quién tiene la mejor técnica. Ve a una convención de oradores mediocres y les oirás hablar de cómo mover las manos en el escenario o qué tono de voz usar. Ve a una reunión de emprendedores novatos y les oirás hablar de logotipos bonitos y tarjetas de visita.
Pero si te cuelas en una sala con gente rica de verdad, con los verdaderos tiburones, ¿sabes de qué hablan?
Hablan de dinero. Hablan de márgenes. Hablan de coste por adquisición. Hablan de cerrar tratos.
Dave Thomas, el fundador de Wendy’s, volvía locos a sus ejecutivos porque solo tenía una pregunta constante: «¿Estamos haciendo dinero?». No preguntaba si las hamburguesas eran bonitas o si los empleados eran felices (que también importa), su obsesión era la rentabilidad.
Si quieres atraer el dinero, tienes que obsesionarte con él. Tienes que hablar su idioma. Tienes que perder el miedo a parecer codicioso.
El dinero está ahí fuera, en cantidades industriales, cambiando de manos cada segundo. No tiene dueño hasta que alguien lo reclama.
La pregunta es: ¿Vas a seguir mirando cómo pasa, o vas a salir a cazar?
PD: Si esto te ha ofendido, no estás preparado. Si te ha encendido una bombilla, tengo más.
Cada día a las 15:00h mando un email a mi lista privada. Cuento historias como esta, doy consejos de ventas políticamente incorrectos y enseño a cazar en la jungla del mercado.
No es para todo el mundo. Si eres de piel fina, no entres. Pero si quieres dinero de verdad:



